Que salga, tranquilamente.

por Elsa Padrón Serrano

Tiempo ha pasado desde que he orillado a mi vana escritura a la deriva de la inexistencia, fue justo el rescatarla tras entender que sin ella el colapsar es inevitable. Bien, en parte necesaria, y en parte deseada y placentera; de cualquier modo creo pertinente mencionar a aquel ser insustancial que me ha devuelto a ella.

“Es idea; sin embargo, me llena por un instante hasta la más fútil de sus manifestaciones , mera negación de la nada”. Para mí solamente. Entiendo. Entiende. Es su entendimiento lo que me arrastra al conflicto.

Son esos falsos seres fragmentados en que has derivado quienes me anegan el la profunda e incesante corriente de la intriga.

Es difícil comprender a estos seres que tan hondo han llegado que se ven obligados por sí mismos a renacer de entre las cenizas casi barridas por el viento; pero no vuelan como el fénix, no tienen ese esplendor característico de la majestuosa ave; refulgen para quien como yo, y como ellos mismos, se encuentra perdido en la oscuridad, entre los espejos…nada más.