Pesadilla.

por Elsa Padrón Serrano

Mis piernas tiemblan. Siento las heridas infligidas en el sueño que no era sueño sino pensamiento en estado de vigilia. Temo de lo que es cercano a mí. Temo el llanto al que me ha traído.

Temo el letargo representado en mi sueño del que mi madre es presa. Temo el filo de los falsos cuchillos y temo no poder evitar pensar en ello a futuro cuando mi mente esté en el mundo de lo real.

Temo voltear y verte esperando a punto de atacar. Temo no verte y sentir el corte.Temo el monstruo que en el fondo dices ser y creo que eres; aquél que sólo cambia para pertenecer al mundo de los vivos. Temo a ese vago recuerdo de infancia que se presenta en mi sueño. Temo a las voces que no acallan al apagase la luz de mis ojos.

Temo el placer que me provoca sentir intensamente y poder describirlo. Lágrimas, y gritos que nadie oye, eso es lo más aterrador. Siento terror de cómo fue y cómo no se va ese año en que no supe nada y lo supe todo.

Este trémulo ser que aún es un niño, este inseguro y retorcido ser que soy, no olvida lo que ha sido y cree que será.Nunca desperté tan aterrada de un sueño que no era sueño. El yo que no puede descasar ni en el sueño al que no llega. En un sueño del que puedo despertar, no despierto hasta que no puedo más.

¿Qué tanto mi percepción ha tergiversado? ¿A qué es lo que en verdad temo? ¿Qué esperaba?

Y nadie me consuela. Mi cabeza se siente presionada, destruida. Mi pecho oprimido y sin aire. Mis piernas no se terminan de despertar… y sólo pasaron unos minutos.

Y de todo esto ¿qué es en verdad lo más aterrador? me da miedo releerte, me da miedo repensarte, y me da miedo aceptarte. Tal vez sature mi mente. Puede que sea el frío del ambiente.