No es mi realidad si yo no quiero, pero quiero.

por Elsa Padrón Serrano

No quiero sentir cayendo. No quiero seguir diciendo cosas que me hacen mal.

No entiendo. En la actualidad tenemos acceso de una u otra manera a la información verdadera. El conocimiento de nuestra realidad ya no es algo difícil de adquirir como en épocas anteriores. En teoría.

Sin embargo, preferimos prestar atención a cosas que carecen de importancia ¿Por qué lo hacemos? porque la realidad que vivimos es muy dolorosa; porque no podemos comprender porqué las cosas suceden de la manera en que lo hacen y esa confusión nos lleva al agotamiento, a quedar hartos de tan terrible realidad; nos deja preocupados e impotentes por lo que preferimos distraernos, llenarnos de nada.

Eso, los que de vez en cuando decidimos prestar atención al mundo real, a nuestra sociedad. Otros están tan inmersos en lo que nos muestran aquellos que todo lo manejan que se olvidan por completo de la realidad real; la mentira se vuelve su verdad y los que podemos verlo no podemos hacer nada. No les interesa y no es su culpa. No existen culpas.

La mayor parte del tiempo pretendemos que a nosotros tampoco nos importa ¿De qué otra manera podríamos vivir en sociedad, como seres sociales que somos? No podríamos. Gritarles a las personas su realidad no funciona, desagrada y ofende. Sólo puedo concluir que estoy muy confundida y que la confusión cada vez es más grande en lugar de aminorarse.